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Vestidos de novia.

Vestidos de novia. Vestidos para novias. Soy una persona totalmente acostumbrada a trabajar los sábados. Primero trabajando en la tele. Guardias de fin de semana, partidos de balonmano ¡qué tiempos aquellos con Itxako! o noticias de última hora. Así 20 años. Una vez convenientemente despedido como mandó la crisis, empecé con esto de las bodas. Y algo cambió en mi vida. Algo no. Bastante. Pero no todo. Los fines de semana volvían a ser jornadas laborales. Eso si. Siendo yo quien me las imponía. Sin malas caras. Todo lo contrario. Es muy difícil encontrase malas caras en una boda. O al menos durante las primeras horas del dia. A última hora la cosa cambia. A veces, demasiado. Pero eso es harina de otro costal (efectivamente, mi refrán de cada blog. Que no se pierda la tradición). A lo mejor te estás preguntando a que viene este ladrillo. A nada en concreto. Solo quería contaros que este sábado no tuve boda. No la tuve porque ninguna de las parejas que se casó este fin de semana tuvo a bien elegirme. Yo habría hecho una boda encantado, pero…
Sábado. Libre. En teoría. Solo en teoría. ¿El motivo? Una boda no, pero algo muy parecido. O relacionado al menos. Un desfile de vestidos de novia en Otazu. Preciosos todos ellos. Isabel Zapardiez presentó “Touché”, su nueva colección con un desfile entre barricas. Entre barricas y futuras parejas casaderas. Ellas (y ellos) no perdían detalle de cada uno de los diseños. No me pidáis que os cuente como eran. No me aclaro entre cuello de barco, cuellos cisne o tela macramé o estampada. Supongo que habría de todo eso, pero prefiero no arriesgar. Si que os diré que eran todos ¿blancos?, no. Echad un vistazo al video y saldréis de esta intriga brutal en la que os he dejado.
Pero el dia no terminó ahí. Como en Otazu son así de majos, nos dejaron la tarde a proveedores externos para mostrar nuestro trabajo a las mismas futuras parejas casaderas que habían visto el desfile. Allí estuvimos gente de decoración, de photocall, Dj-s etc… enseñando lo buenos que somos todos. Porque todos los que estaban allí eran buenos. Bonitos y baratos, ya no lo se. Venga, va, bonitos también. Lo de baratos, pues depende de la opinión de cada cual.