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Me hago mayor I

Obvio. Me hago mayor. Como todo el mundo. Las canas, los dolores de espalda, los hij@s y su manía de crecer… Todo alrededor ayuda a que vayas siendo consciente de que esto de la vida va acercándose a la fecha de caducidad. A ver, que no todo es malo eh? Tiene su parte positiva. Me veo mas centrado. Soy mas reflexivo y menos impulsivo. Tengo cada día mas claro que es si y que es no. Es mas, me atrevo a decirlo. Son muchas las señales que me llevan a pensar que no soy un chaval. En resumen, que me hago mayor. Sobra tanta explicación. No sé si esta entrada tendrá mas partes. De momento la he numerado. A lo mejor ahí se queda. En caso de continuar y viendo que este año voy a poder hablar poco o nada de bodas, iré contando anécdotas del día a día que reflejen estos cambios qué experimento. Si te interesa este tema extremadamente apasionante te invito a seguirlo. En caso de que te importe menos que nada, te recomiendo no leer mas. No merece la pena. Pues eso, bienvenidos al apasionante mundo de la madurez. Menuda palabra. Madurez. En Venezuela se estila mucho. Cada vez que al presidente se le ocurre algo la utilizan. Es mi humor. Qué le vamos a hacer. Hasta (espero que) pronto.