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Me hago mayor II

Vamos con el primer chascarrillo. Y este, viendo que esto debería ser un blog con temática de bodas, tratará este tema. El de los enlaces matrimoniales. Subtema; los precios del trabajo. Si te preguntas cómo voy a llegar a hablar de la madurez a través de este tema, espérate que te vas a sorprender. La cosa va de aquella pareja “x” que una vez recibe tu presupuesto se indigna. Comentan la jugada mientras se toman un vinito. Analizan las suma de todos los presupuestos de que disponen. Restaurante, vestuario, fotografía, autobuses, Dj, fuegos artificiales, mimo (si, si, he compartido boda con un mimo, por cierto, chulísimo. Lo que hacía, no el propio mimo), coche antiguo, etc… y por último, el del video. Si. El del video. Mira que odio esta descripción. A lo que iba. El del video es carísimo. Han mirado varias webs. En la comparación yo soy more expensive. Es mas. Conocen a algunos que hacen exactamente lo mismo que yo por mucho menos de la mitad de precio. No solo lo comentan entre ellos. Me llaman entre indignados y sorprendidos y me lo hacen saber. Aquí llega cuando me doy cuenta de que me hago mayor. Esto, esta llamada, hace un tiempo, pongamos el viernes pasado, hubiese despertado toda mi cólera. Habría clamado al cielo. Hasta tal punto llegaría mi ira que incluso podría haber reculado y bajado el precio, avergonzado y casi pidiendo perdón. Pero hoy no. Hoy que soy mayor, no. Les he invitado, casi obligado a contratar a ese otro que hace exactamente lo mismo a mitad de precio. Ese tipo de gangas hay que aprovecharlas. Y todo esto en un plan super amable. Sonriente. Sin acritud. Bueno, con algo de acritud si, pero la he disimulado super bien. Y es que esto de hacerse mayor tiene sus ventajas.

Nota: Que quede claro. En esta entrada no critico el precio de los diferentes gremios que componen el mundo de las bodas. Cada uno pone el precio que considera que vale su trabajo. de 100 a 10.000. Igualmente cada pareja es libre de decidir qué o a quién contrata, faltaría menos. Lo del mimo, por cierto, me encantó. Tanto que yo mimo le hubiese contratado para mi boda. (Lo siento, ese chiste no podía dejarlo marchar).